EL POTENCIAL DE SALUD DEL PACIENTE, VERDADERO LIBERADOR DE LA DISFUNCIÓN SOMÁTICA POSICIONAL.

Si aceptamos que el ritmo vibratorio que sentimos debajo de nuestras manos durante la palpación es el comportamiento de las partículas subatómicas que forman el cimiento de nuestra estructura corporal, y que éstas, como bien se ha comprobado, se mueven en diferentes direcciones, de una manera totalmente al azar dentro del sistema, podemos pensar que cuando intervenimos en nuestra escucha palpatoria con una actitud determinada por nuestro conocimiento, la consecuencia es que estamos provocando un cambio en el comportamiento de dicho ritmo. Es por ello por lo que cobra importancia la desviación de la atención en el observador (terapeuta) durante la palpación para evitar condicionar dicho rimo vibratorio.

La información que nos brinda el sistema a través de su ritmo interior será lo que el terapeuta en calidad de observador debería tener realmente en cuenta como resultado en su mesura, más que focalizarse en el diagnóstico de la disfunción macroscópica.

Una disfunción posicional en el caso de un wiplash, justo en el momento antes del ajuste, el terapeuta no debería estar determinado por el conocimiento, de esta manera tendría la posibilidad de sumergirse en el potencial de salud del paciente, verdadero liberador de la disfunción posicional. Solo en estas condiciones no determinadas por lo mental, el pasado (la historia de la lesión) y el futuro (la resolución) se vuelven en un estado presente, idóneo para el momento del ajuste. El paciente realizará el ajuste sin prácticamente ser consciente del momento de la decisión en su ejecución.

¿El gesto manipulativo debe de estar determinado por el diagnóstico posicional de la disfunción somática, tiendo en cuenta que en el interior de la disfunción somática se caracteriza por un ritmo vibratorio sin seguir las leyes físicas de Newton? A mi entender, el campo oscilatorio que se imprime en el campo flotante previo a la movilización permite que el ritmo vibratorio interno del segmento a corregir pueda respirar y sincronizarse con el gesto final del terapeuta en el ajuste específico.

El abordaje estructural no debería ser impositivo y sujeto a una comprensión únicamente física, ya que esto sería una visión muy reduccionista. Una disfunción somática es mucho más que una colección de átomos en un estado de lesión; debemos tener la consciencia de su historia tisular, su pasado, su momento actual y, especialmente, qué calidad en nuestra mano le debemos dar para ir a un estado de salud más optima.

Observamos que tras el ajuste con este nivel de consciencia expuesto se libera un estado de renovación energética global en los diferentes niveles del paciente, no únicamente en una escala física macroscópica, sino desde lo más mínimo, al átomo, y así ascendiendo: moléculas, macro-moléculas, células, organismos y diferentes sistemas que configuran la salud. Con esta visión nuestra acción terapéutica durante el ajuste tendrá una resonancia mucho más amplia.

Para ser realmente efectivos en el juste deberemos comprender en qué nivel tisular se ha instalado la lesión, ya que cada nivel tisular tiene su propia identidad, y para poder acceder es necesario conocer dicha personalidad.