Abrir una nueva dimensión al estructural, al universo cuántico del ajuste.

 

La verdadera realidad en el ajuste vertebral está en el interior del tejido, en lo más profundo, en el interior cuántico de las partículas que lo configuran y en donde tendremos la oportunidad de sentir la impulsión presente del potencial de salud inmerso en un mar sutil como es el universo subatómico tisular y que justo antes del ajuste es condición imprescindible que nos sincronicemos en un estado de quietud.

¿Entendemos y damos explicación  a lo que hacemos antes, durante y después del ajuste a través de leyes de fuerzas y palancas?;  a este nivel por ahora mi honesta opinión es que no;  nuestra acción durante el ajuste se sumerge en la ley de la complejidad, pero es justo ahí, cuando aceptamos que el espacio y tiempo cogen otra realidad, que de manera inteligente y sin predeterminación mental si no todo a través del sentir, emerge del interior la inteligencia inherente del cuerpo como fuerza impulsora de toda la fisiología del individuo.

Podría parecer que estoy diciendo que nuestra acción durante el ajuste es un acto dominado por el azar del terapeuta, y en ningún caso es así; entre el terapeuta y la energía contenida en el interior del tejido y que necesita ser liberada, se establece una comunicación intima con la mano del terapeuta, pero para establecer esta comunión es imprescindible abandonar el mental y lo aprendido hasta el momento y aceptar entrar en un universo del sentir; simplemente observar con humildad aceptando que no vamos a comprender pero se nos va a ofrecer la experiencia del descubrir una nueva realidad más amplia de lo que nunca antes habíamos podido imaginar.

Intentamos categorizar una disfunción somática como si fuera algo estático en el tiempo y en el espacio, cuando de hecho es un estado que está en constante movimiento y cambio de posición; tan solo por el hecho de observarla perturbamos en el estado que se encontraba en un primer momento; ¿y si todo es condicionado por la observación de la mirada, y de la mano, como podemos aceptar esta realidad como algo verdadero?, pues simplemente aceptar el hecho que nada es constante, y que nuestra acción tendría que estar más sujeta a sincronizarnos con el ritmo latente del interior del tejido para facilitar la posibilidad que vaya a un estado más saludable.

En el aprendizaje de la palpación todo nos parece grosero, como si de un instrumento poco afinado se tratase, y si fuera poco, nuestros condicionantes académicos nos llevan a querer cuantificar ritmos, áreas, niveles….; sin embargo, con el tiempo empieza haber un refinamiento en nuestras manos de un silencio lleno de vibraciones orquestados por un ritmo en un estado de incertidumbre sin ser en ningún caso un caos, si no mas bien una ligera brisa cambiante de ritmos según nuestro testimoniaje se va proyectando.

Hay una multitud de redes neuronales en nuestras manos con millones de años de evolución en su capacidad de sentir, fuera del alance de nuestra comprensión, y perfectamente capaces para que el tejido del paciente lo reconozca para focalizarse y conectarse.

Soy consciente que esta visión que expongo puede inquietar a más de uno, teniendo en cuanta que el aprendizaje en el abordaje de manipular comporta de un aprendizaje de gran especificidad y gran habilidad en el gesto, sin embargo, mi opinión es que como docentes debemos de abrir una nueva dimensión al estructural, al universo cuántico del ajuste; el acto de ajustar va más lejos de lo que nuestra mente puede comprender, y aceptándolo con tranquilidad nos hará más ligeros y rápidos en nuestra mano, y sobretodo nos libera de rigideces heredadas en nuestros aprendizaje pasado.

Cada ajuste es una oportunidad única de conectarte entre millones de universos sumergidos en el interior del tejido que a la vez nos conectan con el exterior, y como Osteópata participamos como punto de enlace facilitador en este proceso de sincronización entre ambos.

Pau Dalmau D.O